Terapia Acuática

Terapia acuática

La Terapia Acuática se trata del uso del agua como medio terapéutico, especialmente en el tratamiento de problemas del aparato locomotor y neurológicos, tanto traumáticos como degenerativos.

Consiste en tratar a estos pacientes en piscinas especialmente acondicionadas desde el punto de vista de temperatura y entorno físico, empleando un material diseñado para tal fin. Con ello se aprovecha la capacidad de flotar y disminución de la gravedad que confiere el agua para acelerar procesos de rehabilitación. El resultado tras años de experiencia es una clara disminución de los tiempos de recuperación de los pacientes.

La terapia acuática se define como la realización de ejercicios terapéuticos en el agua utilizando una variedad de posicionamientos incluyendo decúbito supino, posiciones verticales y reclinadas.

El agua se convierte en un medio único para la rehabilitación debido a sus propiedades físicas: flotación, viscosidad y las presiones hidrostáticas e hidrodinámicas.

Mediante la propiedad de flotación se disminuye hasta en un 90% el efecto de la gravedad. En otras palabras, la fuerza de flotación del agua disminuye el peso de la columna y en las articulaciones de carga en relación al grado de inmersión. Por ejemplo, estando de pie con el agua a nivel del torax, el peso corporal se reduce un 60% en las articulaciones y la columna. Esencialmente, esto da al paciente y al terapeuta la habilidad de controlar las fuerzas de compresión sobre las articulaciones solamente con variar el grado de inmersión.

La segunda propiedad física del agua, la viscosidad, se origina por el roce de los liquidos. Debido a la viscosidad moverse en el agua es como levantar “una pesa líquida”: cuanta más fuerza se emplee, mayores son las fuerzas de resistencia que actúan contra uno. El entorno acuático permite fortalecer los músculos en una postura funcional/erguida, sobre todo dentro de la zona del tronco. El hecho de realizar ejercicios locomotores básicos (es decir, andar y correr) utilizando la resistencia del agua mejora la funcionalidad porque el cuerpo se estabiliza a sí mismo contra esa resistencia.

Por último, la presión hidrostática es explica como la presión aplicada a un líquido encerrado y en reposo, se transmite integralmente a todas las partes del fluido y a las paredes del recipiente que lo contiene. Por lo tanto a mayor profundidad el agua ejerce más presión sobre el cuerpo lo que provoca un mayor retorno venoso.

Efectos fisiológicos de la terapia acuática

La inmersión en agua tibia (30º C) además de facilitar la realización de ejercicios no realizables fuera del medio acuático, provoca una serie de efectos fisiológicos:

  • Incrementa la circulación superficial y el aporte sanguíneo a los músculos.
  • Incrementa el metabolismo general.
  • Disminuye la hipersensibilidad de las terminaciones sensitivas.
  • Relaja la musculatura de forma generalizada.
Indicaciones de la Terapia Acuática

Las indicaciones generales de la terapia acuática incluyen todas las patologías que afecten al aparato locomotor en las que deseemos reducir el dolor, el espasmo muscular, el edema, y aumentar el arco de movilidad y la fuerza muscular.

Varios son los autores que han demostrado que la terapia acuática es efectiva en cuanto a mejorar la fuerza muscular así como la flexibilidad general.
En cuanto a la flexibilidad se objetivaron importantes mejoras en los acortamientos de la musculatura isquiotibial así como de la movilidad de la columna lumbar.

Además de los estudios sobre patología de columna, existen otros estudios científicos que demuestran una evolución clínica positiva en otras patologías: artrosis de rodilla, patología reumática, patología de hombro, y en poblaciones específicas como deportistas y tercera edad.
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